Los dioses del Olimpo deberían estar al menos inquietos, pues después que Prometeo
se robó la escritura y nos la pasó a los hombres, nos dio un
instrumento de inmortalidad, pues hasta antes de ella, vivíamos en la
exclusiva oralidad del lenguaje y con ello en lo efímero y perecedero.
Con
la aparición del lenguaje escrito, un rasgo de los dioses, la
inmortalidad, se nos hace accesible. Hoy con la Internet y las
tecnologías asociadas, como los blogs, la inmortalidad se extiende
mucho mas.
Cualquier
persona puede dejar su huella imperecedera en su blog y si ello
viniera ocurriendo desde los antepasados que nuestras conversaciones
sociales traen, de cuantas cosas podría saber, cuantas
interpretaciones, opiniones, podría enterarme que mis antepasados
pensaron o dijeron, que hoy ignoro. Cómo ellas influirían en determinar
quien yo soy? No lo se, pero sospecho que mucho.
Solo pienso en
como influiría en la manera de relacionarse y actuar de una familia en
que un amplio grupo de ellos bloguearan compartiendo inquietudes,
opiniones, anhelos y hechos. Sin duda, la familia como organismo
cambiaría.
Ya está la tecnología para hacer que esto ocurra en
espacios relativamente bien protegidos y acotados a las audiencias que
se desee; solo falta enterar a la gente, capacitarlos o mas bien
seducirlos para que deseen todo eso que se les abre con ello.
Nota: la invención de la escritura 700 años antes de Cristo, Escritura 1.0; la imprenta, Escritura 2.0 y la Internet, Escritura 3.0




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